Visperas Solemnes

Guía: Dios mío, ven en mi auxilio.

Todos: Señor, date prisa en socorrerme.

Guía: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Todos: Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Himno

Proponemos el himno de la Liturgia de este día, pero también puede cantarse un canto apropiado para ese día, que sea conocido de todos: Como el Padre me amó; Donde hay caridad y amor; o alguno apropiado que la familia considere oportuno.

Rezamos todos juntos:

¡Memorial de la muerte del Señor,

pan vivo que a los hombres das la vida!

Da a mi alma vivir sólo de ti,

y tu dulce sabor gustarlo siempre.

Pelícano piadoso, Jesucristo,

lava mis manchas con tu sangre pura;

pues una sola gota es suficiente

para salvar al mundo del pecado.

¡Jesús, a quien ahora veo oculto!

Te pido que se cumpla lo que ansío:

que, mirándote al rostro cara a cara,

sea dichoso viéndote en tu gloria. Amén.

Salmodia

Los salmos se pueden rezar a dos coros.

Guía: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Salmo 71 (I)
Poder real del Mesías

Dios mío, confía tu juicio al rey,

tu justicia al hijo de reyes,

para que rijas a tu pueblo con justicia,

a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,

y los collados justicia;

que él defienda a los humildes del pueblo,

socorra a los hijos del pobre

y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,

como la luna, de edad en edad;

que baje como lluvia al césped,

como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia

y la paz hasta que falte la luna.

Que domine de mar a mar,

del Gran Río hasta el confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;

que sus enemigos muerdan el polvo;

que los reyes de Tarsis y de las islas

le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y Arabia

le ofrezcan sus dones,

que se postren ante él todos los reyes,

y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Todos: El primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra, nos ha convertido en un reino para Dios, su Padre.

Guía: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Salmo 71 (II)

Él librará al pobre que clamaba,

al afligido que no tenía protector;

él se apiadará del pobre y del indigente,

y salvará la vida de los pobres;

Él rescatará sus vidas de la violencia,

su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;

él intercederá por el pobre

y lo bendecirá.

Que haya trigo abundante en los campos,

y ondee en lo alto de los montes,

den fruto como el Líbano,

y broten las espigas como las hierbas del campo.

Que su nombre sea eterno,

y su fama como el sol;

que él sea la bendición de todos los pueblos,

y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

el único que hace maravillas;

bendito por siempre su nombre glorioso,

que su gloria llene la tierra.

¡Amén, amén!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Todos: El Señor librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector.

Guía: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

Cántico: Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
El juicio de Dios

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,

el que eres y el que eras,

porque has asumido el gran poder

y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las naciones, llegó tu cólera,

y el tiempo de que fueran juzgados los muertos

y de dar el galardón a tus siervos los profetas,

y a los santos y a los que temen tu nombre,

pequeños y a los grandes,

y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció el poderío,

y el reinado de nuestro Dios,

y la potestad de su Cristo;

porque fue precipitado

el acusador de nuestros hermanos,

el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero

y por las palabras del testimonio que dieron,

y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.

Por esto, estad alegre, cielos,

y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Todos: Los santos vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron.

En este instante podríamos enlazar el rezo de Vísperas con la celebración del Memorial de la institución de la Eucaristía y el lavatorio de pies.

Lectura breve          Hb 13, 12-15

Jesús, para consagrar al pueblo con su propia sangre, murió fuera de las murallas. Salgamos, pues, a encontrarlo fuera del campamento, cargados con su oprobio; que aquí no tenemos ciudad permanente, sino que andamos en busca de la futura. Por su medio, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que profesan su nombre.

Responsorio

Cristo por nosotros, se sometió incluso a la muerte.

Si hemos enlazado el rezo de Vísperas con la celebración del Memorial de la institución de la Eucaristía y el lavatorio de pies, continuamos la oración con el Cántico Evangélico.

Cántico evangélico

Guía: Durante la Cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos.

Cántico de María. Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

-como lo había prometido a nuestros padres-

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Todos: Durante la Cena, Jesús cogió pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos.

Preces

Adoremos a nuestro Salvador, que en la última Cena, la noche misma en que iba a ser entregado, confió a su Iglesia la celebración perenne del memorial de su muerte y resurrección; oremos, diciendo:

Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente a tu pasión,

— para que consigamos la gloria de la resurrección.

Concédenos la protección de tu Madre, consuelo de los afligidos,

— para que podamos confortar a los que están atribulados, mediante el consuelo con que tú nos confortas.

Haz que tus fieles participen en tu pasión mediante los sufrimientos de su vida,

— para que se manifiesten en ellos los frutos de tu salvación.

Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz,

— enseña a tus fieles a ser obedientes y a tener paciencia.

Cristo, que en la Eucaristía nos das la medicina de la inmortalidad y la prenda de la resurrección,

— concede la salud a los enfermos y el perdón a los pecadores en esta pandemia.

Haz que los difuntos sean transformados a semejanza de tu cuerpo glorioso,

— y a nosotros danos un día parte en su felicidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Concluyamos nuestra súplica con la oración que el mismo Señor nos enseñó:

Padre nuestro… 

ORACIÓN

Señor Dios todopoderoso, que para gloria tuya y salvación de los hombres constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo cristiano, adquirido para ti por la sangre preciosa de tu Hijo, recibir en la eucaristía, memorial del Señor, el fruto de la pasión y resurrección de Cristo. Que vive y reina contigo.

CONCLUSIÓN

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.