Presentación Pascua

INTRODUCCIÓN AL TRIDUO PASCUAL

Queridos hermanos:

La celebración de la Semana Santa de ese año 2020 va a ser muy diferente. La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 y las precauciones necesarias para evitar los contagios de este virus hace imposible que podamos reunirnos como comunidad cristiana en torno al altar del Señor para recordar los misterios que nos dieron la salvación.

Para nosotros, cristianos, no poder celebrar juntos es verdaderamente duro , pero especialmente durante estos días en los que la riqueza espiritual de estas fiestas son siempre claves que nos ayudan en el camino de nuestra fe y marcan de un modo significativo nuestra vida cristiana. De la Pascua brota cada domingo, el día del Señor; de la Pascua brota nuestra vida.

Nos cuesta, pero renunciamos a participar en estas celebraciones por el bien de todos. Sin embargo, conscientes de que no habrá procesiones en las calles y que las celebraciones litúrgicas se realizarán sin apenas fieles, los cristianos no podemos dejar de hacer memoria de Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros.

La fecha de la Pascua está señalada por el máximo plenilunio de la primavera, cuando los judíos se reunían para hacer memorial de la salida de la esclavitud de Egipto, sacrificando el cordero y comiendo el pan ácimo. Jesús, el Señor, celebró la cena de Pascua y como Cordero que quita los pecados del mundo, Él mismo se ofreció, fue crucificado, muerto, sepultado y sobre todo resucitó al tercer día.

Queremos invitaros a abrir el corazón al tiempo que estamos viviendo, para que la gracia del Señor pueda transformarnos, para que podamos renovar verdaderamente nuestra fe. Para eso, os enviamos unos materiales que creemos que pueden ser útiles para celebrar verdaderamente la fe en casa y aprovechar cada día, especialmente durante el Triduo Santo, que comienza el jueves santo por la tarde con la conmemoración de la cena del Señor, y atraviesa el viernes y el sábado santo, cuando la Iglesia contempla la pasión y muerte de su Señor y en silencio permanece junto a su sepulcro en la espera de la Noche Santa, cuando estalla de júbilo por la resurrección de Cristo, “que muriendo destruyó nuestra muerte y resucitando restauró la vida”.

Los oficios en los medios

Los medios de comunicación social, especialmente la televisión e Internet nos permiten estar comunicados y van a acercarnos las celebraciones de los oficios a casa. Recomendamos especialmente, por ser las más significativas de comunión, las celebraciones del Santo Padre Francisco en Roma o las de nuestro obispo don José en la Catedral de nuestra diócesis.

Las celebraciones del Papa (se pueden ver en 13 tv, o en La 2) tienen el siguiente horario:

  • Jueves Santo, 9 de abril: Santa Misa en la Cena del Señor, a las 18.00 h.
  • Viernes Santo, 10 de abril:
    • Celebración de la Pasión del Señor, a las 18.00 h.
      • Santo Viacrucis, a las 21.00 h.
  • Sábado Santo, 11 de abril: Vigilia Pascual en la Noche Santa de la Resurrección, a las 21.00 h.
  • Domingo de Pascua de Resurrección: Santa Misa de la Resurrección, a las 11.00 h.  y bendición “Urbi et Orbe”, a las 12.00 h.

Las celebraciones del obispo en nuestra diócesis (se pueden ver a través de su página de Facebook “Medios Asidonia-Jerez” y el canal de Youtube “Diócesis de Asidonia-Jerez”) tienen el siguiente horario.

  • Jueves Santo, 9 de abril: Santa Misa en la Cena del Señor, a las 16.30 h.
  • Viernes Santo, 10 de abril: Celebración de la Pasión del Señor, a las 16.30 h.
  • Sábado Santo, 11 de abril: Vigilia Pascual en la Noche Santa de la Resurrección, a las 22.00 h.
  • Domingo de Pascua de Resurrección: Santa Misa de la Resurrección, a las 11.00 h.

Evidentemente, puede servir cualquier otra transmisión que nos sea más adecuada, recordando que lo importante no es sólo el recuerdo y la nostalgia afectiva de la comunidad concreta o de las costumbres, sino el vínculo de comunión que nos ayuda a mantener el hecho de compartir esas celebraciones. Una Semana Santa uniéndonos al Papa o a nuestro obispo en este momento terrible para la humanidad es también una oportunidad. Os invitamos a seguir estas retransmisiones, con respeto y devoción, participando con todo el corazón, todos juntos en la casa siempre que sea posible.

Oración y celebración en la Iglesia doméstica

Pero ya que este año nos vemos privados de la gracia sacramental durante estas celebraciones, tenemos la oportunidad de vivir intensamente estas fiestas de una manera totalmente distinta. Puede que sea una auténtica gracia poder vivir la Semana Santa desde el corazón de la familia, desde el hogar, avivando nuestra fe como “iglesia doméstica”.

En la historia del pueblo de Dios, hay un momento fundamental en el que pudo comprender que Dios nunca lo abandonaría y que permanece siempre fiel, y es precisamente el momento del exilio, posiblemente el más duro de su historia, cuando se encontraba “sin templo y sin culto”. Tal vez también nosotros podamos volvernos estos días hacia dios y redescubrir que el culto más agradable a Dios era el del corazón y como el pueblo desear ardientemente lo que muchas veces no hemos valorado lo suficiente: la Eucaristía, la Iglesia unida, los Sacramentos, de los que ahora podemos vernos privados, pero sin los que sabemos que no podemos vivir.

En este momento, para volvernos a Dios y para desear lo que nos falta (no es cuestión de escondernos o de pensar que no es necesario) celebremos también en casa la Pascua de manera solemne y recordemos agradecidos el acontecimiento de nuestra redención.

Podemos hacerlo de un modo distinto, en casa, en la Iglesia doméstica, con austeridad y pobreza, pero tal vez redescubriendo, sin ningún adorno que nos distraiga la riqueza del misterio pascual. Tal vez tenemos más tiempo que nunca para preparar y vivir los misterios.

De ahí esta guía que os compartimos.

Consejos para la celebración en casa

Preparar el ambiente, incluso físicamente. En estos días sería bueno tener más visiblemente que de costumbre en vuestras casas un pequeño “altar” con el crucifijo o una imagen del Señor y de la Santísima Virgen, una Biblia y una vela para cuando sea necesario (es un buen momento para revisar si Dios está “visible” habitualmente en nuestra casa). Ese podría ser el centro de las oraciones y celebraciones.

Es bueno recordar también con nuestras comidas y en todos los momentos los días que estamos viviendo.

  • Por eso os ofrecemos un modo de convertir la cena familiar del Jueves Santo en una verdadera celebración: el recuerdo del seder.
  • El viernes santo es día de ayuno y abstinencia, tal vez un buen momento para redescubrir lo que significa abstenerse de la carne (niños y mayores de 65 años) o hacer una sola comida y frugal (los adultos sanos). Esta privación nos une a los sufrimientos de Cristo y especialmente a las necesidades de Nuestro Señor en los más pobres. Por supuesto nuestro ayuno debe ir unido a la limosna que llegue a los más vulnerables que en estos momentos de prueba son más débiles que nunca.
  • También el domingo de Resurrección deberíamos significar la comida haciéndola lo más festiva posible, tanto en el modo de presentarla como en las viandas, sacad manteles y coberteras buenos (más que en Navidad), arreglaos y vivid con alegría profunda  y aprovechar el sentido del Gran Día de nuestra salvación.

Habría que aprovechar para buscar momentos de silencio y oración personal recordando las palabras del Señor, meditad sus gestos, sus sufrimientos.

Son días en que nos puede hacer bien prescindir de la televisión más que para lo esencial, y limitar un poco los entretenimientos, móviles, etc… para poder vivir centrados en el misterio que celebramos. Incluso con los niños, os recomendamos ver películas religiosas, que nos centren en cada uno de los misterios que podemos ir viviendo. Para los mayores tenemos también buen cine que nos puede ayudar a vivir intensamente esta Pascua, si es necesario.

Es tiempo de rezar intensamente por los difuntos, enfermos y familiares afectados por esta enfermedad del coronavirus y por la crisis económica que se avecina. No hay que dejar de ser consciente de la dificultad, pero hay que vivirlo con esperanza.

La Semana Santa no es sólo recuerdo en nuestra mente. Es un memorial que actualiza el acontecimiento que nos dio la vida. El Señor es el viviente, está entre nosotros y nos quiere hacer llegar su amor y su salvación. “Cristo vive y te quiere vivo”, decía el papa Francisco a los jóvenes este año (Cf. ChV, 1). Redescubramoslo.

Así, aunque esta Semana Santa sea diferente en cuanto al modo de celebrarla, y nos vivamos privados de la gracia sacramental, podemos aprovecharla en cuanto a la vivencia espiritual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo y preparar el corazón con el deseo ardiente de participar de nuevo en los sacramentos de la Iglesia.

Podéis seguir y utilizar libremente lo que os sirva de esta guía de oraciones y celebraciones, cambiar lo que necesitéis, inspiraros en ella para lo que os sirva y aprovechar las muchas iniciativas que se tienen en las redes sociales.

Orden de estas celebraciones y sugerencias

Jueves Santo

Además de los oficios retransmitidos por los medios, en el orden que os ofrecemos el jueves santo encontramos cuatro momentos fundamentales que podéis vivir solos o en familia y que pueden unirse o separarse según vuestras posibilidades y deseos.

  1. Vísperas solemnes. Una bella oración unidos a toda la Iglesia al atardecer.
  2. Celebración de la Palabra y recordatorio del Lavatorio de pies.  Para profundizar en el misterio del Jueves Santo: el perdón, el amor  fraterno, la reconciliación, el servicio… Puede ser una celebración en sí misma o unirse tanto a las Vísperas como a la cena en el Seder.
  3. Aprovechando la misma cena del Jueves. El Memorial del Seder. (adaptado a la cena de familia), con una paraliturgia sencilla para revivir la última cena y recordar el camino del pueblo judio hasta nuestra Redención.
  4. Meditación siguiendo el “reloj de la Pasión”, acompañando al Señor durante la tarde, noche o mañana siguiente. Como ante el Monumento, es momento de acompañar a Jesús en su Pasión. Puede hacerse en comunidad, pero también es una oportunidad privilegiada para la oración personal, el silencio y la reflexión.

Viernes Santo

Además de los oficios retransmitidos por los medios, y del Via Crucis que  rezará el Papa, en el orden que os ofrecemos el viernes santo encontramos tres momentos que podéis vivir solos o en familia.

  1. Rezo de Laudes. Oración unidos a toda la Iglesia en la mañana.
  2. Celebración de la Palabra en torno a la Pasión del Señor y adoración de la Cruz.
  3. Via Crucis con los ojos de María.

Sábado Santo

El Sábado Santo es un día de silencio y recogimiento. La Iglesia acompaña al Señor en el sepulcro. Durante el día os ofrecemos estas dos oraciones:

  1. Rezo de Laudes unidos a toda la Iglesia en la mañana.
  2. Meditación con María junto al Sepulcro del Señor. En torno a los Cánticos del Siervo Sufriente de Isaías, acompañando a María durante al espera de la Resurrección.

Pascua del Señor Resucitado

La misma noche del Sábado Santo, como Vísperas ya del Gran Domingo,  celebramos la Resurrección del Señor, con la celebración de la Vigilia Pascual.

Os ofrecemos también una guía para una celebración sencilla de la Pascua en familia, tanto en la noche del sábado como durante el Día Santo de la Resurrección.

  1. Celebraciónde una Vigilia de Resurrección
  2. Rezo de Laudes unidos a toda la Iglesia en la mañana de la Resurrección.
  3. Fiesta de Resurrección, con Liturgia de la Palabra y Comida festiva.