II Domingo de Pascua o de la Divina Misericordia
abril 12
A los ocho días llegó Jesús. (Jn 20, 19-31)
La unidad en la oración y en la fraternidad es el primer fruto del Espíritu que nos hace renacer como hijos de Dios, y esto se manifiesta en la primera comunidad cristiana. Y es que Jesús resucitado muestra el amor misericordioso de Dios, y de ahí nace todo. De su costado traspasado brota la fuente del amor y la misericordia divina. Cuando decimos que Dios es misericordioso estamos diciendo que él quiere acoger la vida, y dar vida, y, como Tomás, nos encontramos con la misericordia de Dios cuando comenzamos a confiar en él en situaciones difíciles.