VI Domingo de Pascua
mayo 10
Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito. (Jn 14, 15-21)
Los discípulos hacían los mismos signos que hacía Jesús: curaban, expulsaban demonios y llevaban la alegría a la gente; es lo que hace el diácono Felipe entre los marginados y despreciados samaritanos. Junto con estos signos los primeros cristianos buscaban dar razón y testimonio de su fe con buena conciencia y mansedumbre, imitando así a Cristo. Manifestaban en las obras lo que repasaban en el recuerdo. Y todo esto era posible gracias al Espíritu prometido por Jesús. Que la contemplación de esta verdad nos llene de alegría y paz, para que vivamos el amor de Dios en nuestras vidas. Este es el trabajo que tenemos que dejar hacer al Espíritu Defensor