XII Domingo del tiempo ordinario
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo. (Mt 10, 26-33)
Vencer el miedo con la confianza. Jesús pide a sus discípulos que no tengan miedo, para decir, y también que no tengan miedo ante la muerte. El miedo puede ser un arma contra la verdad, y siempre habrá quien quiera controlar nuestro miedo para manipular la verdad y mentir. Lo importante en esta vida, dice Jesús, es mantener el alma en la verdad del evangelio, y no venderla por miedo a nadie. Jesús deja claro que nadie en este mundo puede matar el alma, cuando ésta se mantiene en la verdad. Nuestro temor debe estar dirigido a Dios, no como miedo que paraliza y cohíbe, sino como respeto que venera y adora al que quiere habitar en nuestra alma con su amor y su verdad.