I Domingo de Cuaresma
febrero 22
Jesús ayuna cuarenta días y es tentado. (Mt 4, 1-11)
Las tentaciones de Jesús son nuestras tentaciones, él nos enseña a superar la tentación de creernos autosuficientes, pues habiendo pasado por lo mismo nos otorga su gracia, nos ayuda como hermano mayor nuestro. La primera nos presenta la tensión por la subsistencia diaria; la segunda nos habla del poder y la gloria de ser reconocidos; y la tercera es exigir a Dios que se manifieste y que demuestre quién es. Contemplamos la gran misericordia de Dios en Cristo, sabiendo que donde está nuestra tentación está la llamada a seguirle con fidelidad y a progresar en su conocimiento, y donde está nuestro pecado está su invitación a la conversión.