II Domingo del tiempo ordinario
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. (Jn 1, 29-34)
La palabra de este domingo en el que retomamos el tiempo ordinario nos ilumina para seguir meditando la misión de Jesús comenzada en su bautismo. Jesús es el Siervo que cumple de manera perfecta la voluntad de Dios. Él es la luz para todos los pueblos, es el cordero inocente que quita el pecado del mundo, el que ha pasado por nuestra humanidad con todas sus consecuencias, en todo igual a nosotros menos en el pecado. El evangelio se refiere aún a la manifestación de Jesús como nuestro salvador en el bautismo, pero esta vez según San Juan. En este domingo después del bautismo siempre leemos el evangelio según San Juan. El testimonio de este evangelista es un testimonio contemplado. Contemplemos, con la mirada de Juan el evangelista a Jesús como nuestro cordero: él tendrá la última palabra.