IV Domingo de Pascua
Yo soy la puerta de las ovejas. (Jn 10, 1-10)
Pedro y los apóstoles predican con «palabras que traspasan el corazón » y que invitan a la conversión, a poner la confianza en el pastor y guardián de nuestras almas. En el evangelio Jesús se presenta como pastor del rebaño y puerta del aprisco o corral. A Jesús le deja entrar el guarda del redil que es Dios Padre. Y el que no entra por esta puerta que es Jesús, sino que salta por la cerca es el que quiere que el pastor no le vea porque entra para aprovecharse del rebaño y no para cuidar de él. Jesús como puerta da confianza, y las ovejas salen y entran, y encuentran alimento. Es una relación libre y confiada. Contemplamos estas palabras de Jesús sintiendo el calor de su amistad, su fortaleza nos ha precedido.