XXXI Domingo del tiempo ordinario
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. (Mt 5, 1-12a). Celebramos que el amor es eterno, y que somos peregrinos guiados por la fe y llamados a la santidad con una multitud de intercesores. Buscamos el rostro de Dios, su amor misericordioso. En este Evangelio está la enseñanza más importante de […]